viernes, 4 de abril de 2014

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN SOCIAL

Bienvenidos a este nuevo blog

Una mirada a nuestra realidad

Desde hace unos días, debido a los diferentes acontecimientos políticos y sociales que nos abordan, me he puesto a reflexionar más acerca de nuestra realidad  y, a su vez, a compararla con otras, no muy lejanas a la nuestra. Tal es así que, en ese ínterin reflexivo me surgieron las siguientes preguntas: ¿realmente estamos empleando bien el término democracia? o ¿simplemente es un cliché para ocultar una realidad de sometimiento inconsciente?.

Entonces, para poder dar respuesta a esas interrogantes, es necesario precisar que significa democracia. Por lo tanto, la real academia española estipula que democracia es una forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos  y cuyo régimen se caracteriza por la igualdad de derechos, por el otorgamiento de libertades compartidas, por la independencia de etnias, sexos, credos religiosos, etc.
Es así que, bajo esa perspectiva y sin ánimos de ser experto en el tema, me atrevo a decir que, nuestra realidad dista mucho de ese concepto, puesto que en la actualidad, no se vive una igualdad en sus diferentes categorías, tampoco hay una independencia social ni mucho menos existe una libertad comprobable.

En aras de la verdad, se podría decir, a groso modo que, VIVIMOS EN UNA DEMOCRACIA  LIMITADA…. ¿limitada por quién?... Por los grupos de poder que  con la premisa de salvaguardar sus intereses, desprotegen a las comunidades menos favorecidos, y por si fuera poco, los desvinculan  del sistema social y los hacen víctimas, del proceso de exclusión. Todo eso es parte de nuestra realidad, de un país que se jacta de ser justo y que ostenta, por doquier, de un disque crecimiento económico. Crecimiento que se pone en manifiesto en algunos sectores pero no en todos.  
Bajo esos parámetros es preferible que se geste una democracia ya no basada en conceptos o modelos tradicionales (porque los contextos y las exigencias sociales, con el tiempo, cambian) en donde solo se soluciona una parte de la problemática social, sino basada en un diagnostico situacional que nos ayude entender nuestra realidad. Y así, implantar una democracia que en vez de excluir incluya, que en vez de limitar afiance y que en vez de sesgar  promueva los valores democráticos: libertad, justicia, tolerancia y control del poder.


Una democracia que permita el desarrollo, el cambio y la equidad social. Que nos haga participe y miembros activos del progreso. Una democracia que permita lograr la satisfacción de los derechos humanos y la superación de la pobreza y que, a su vez, permita la existencia de instituciones y reglas  que canalicen las demandas y propuestas de toda la ciudadanía. Una democracia que  exija que los gobernantes electos tengan poder efectivo para gobernar dentro de una equidad socioeconómica y altos niveles de participación popular. 
Una democracia donde permita la articulación de dialogo entre las organizaciones civiles y representativas de las personas en condición de pobreza y el resto de actores de la sociedad.
En conclusión, una democracia en donde se respete, vele y estimule  los derechos humanos y que tenga como eje el combate efectivo contra la pobreza.

Y para que todo esto sea posible es necesario que nosotros, los peruanos, sepamos reconocer y hagamos respetar nuestra condición de ser llamados: CIUDADANOS. Termino que nos invita a tener una identidad, a gozar de una libertad regida por valores morales, a tener derechos para todos en forma concreta universal y sustentable; y a tener la facultad de exigir la pertenencia y el ejercicio pleno de los derechos. En resumidas cuentas, el derecho a tener derechos nos da la facultad de poder ser llamados ciudadanos, porque ciudadanía tiende a asociarse a la idea de derechos individuales y a la noción de vínculos con un “nosotros”.


Entonces, para poder encaminar hacia el cambio es necesario que nosotros los comunicadores, como nervio social,  seamos los principales impulsores de esta nueva cultura de igualdad (democracia) y de reconocimiento de derechos (ciudadanía). A través de los diferentes enfoques o especialidades que permita nuestra carrera, como por ejemplo, contribuir con el desarrollo social a través del diseño de proyectos asistencialistas a comunidades excluidas; contribuir en la concientización social a través de la elaboración de mensajes persuasivos que muestran una cruda realidad y que permitan el cambio de aptitudes; contribuir en la elaboración de campañas de sensibilización para educar y reforzar el desarrollo; contribuir como nexo entre el gobierno y las comunidades victimas de desamparo; contribuir en la generación de videos participativos donde la población sea parte de la realización de los mismos y sean acreedores de los beneficios obtenidos, permitiendo de esta manera el cambio de actitudes y comportamientos.



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