Una mirada a nuestra realidad
Desde hace unos días, debido a los diferentes acontecimientos políticos y
sociales que nos abordan, me he puesto a reflexionar más acerca de nuestra
realidad y, a su vez, a compararla con
otras, no muy lejanas a la nuestra. Tal es así que, en ese ínterin reflexivo me
surgieron las siguientes preguntas: ¿realmente estamos empleando bien el
término democracia? o ¿simplemente es un cliché para ocultar una realidad de
sometimiento inconsciente?.
Entonces, para poder dar respuesta a esas interrogantes, es necesario precisar que significa democracia. Por lo tanto, la real academia
española estipula que democracia es una forma de gobierno en la que el poder
político es ejercido por los ciudadanos y cuyo régimen se caracteriza por la igualdad
de derechos, por el otorgamiento de libertades compartidas, por la independencia
de etnias, sexos, credos religiosos, etc.
Es así que, bajo esa perspectiva y
sin ánimos de ser experto en el tema, me atrevo a decir que, nuestra realidad
dista mucho de ese concepto, puesto que en la actualidad, no se vive una
igualdad en sus diferentes categorías, tampoco hay una independencia social ni
mucho menos existe una libertad comprobable.
Bajo esos parámetros es preferible que
se geste una democracia ya no basada en conceptos o modelos tradicionales (porque
los contextos y las exigencias sociales, con el tiempo, cambian) en donde solo
se soluciona una parte de la problemática social, sino basada en un diagnostico
situacional que nos ayude entender nuestra realidad. Y así, implantar una
democracia que en vez de excluir incluya, que en
vez de limitar afiance y que en vez de sesgar promueva los valores democráticos: libertad,
justicia, tolerancia y control del poder.
Una democracia que
permita el desarrollo, el cambio y la equidad social. Que nos haga participe y
miembros activos del progreso. Una democracia que permita lograr la
satisfacción de los derechos humanos y la superación de la pobreza y que, a su
vez, permita la existencia de instituciones y reglas que canalicen las demandas y propuestas de
toda la ciudadanía. Una democracia que exija que los gobernantes electos tengan poder
efectivo para gobernar dentro de una equidad socioeconómica y altos niveles de
participación popular.
Una democracia donde
permita la articulación de dialogo entre las organizaciones civiles y representativas
de las personas en condición de pobreza y el resto de actores de la sociedad.
En conclusión, una
democracia en donde se respete, vele y estimule
los derechos humanos y que tenga como eje el combate efectivo contra la
pobreza.
Y para que todo esto sea posible es
necesario que nosotros, los peruanos, sepamos reconocer y hagamos respetar
nuestra condición de ser llamados: CIUDADANOS. Termino que nos invita a
tener una identidad, a gozar de una libertad regida por valores morales, a
tener derechos para todos en forma concreta universal y sustentable; y a tener
la facultad de exigir la pertenencia y el ejercicio pleno de los derechos. En
resumidas cuentas, el derecho a tener derechos nos da la facultad de poder ser
llamados ciudadanos, porque ciudadanía tiende a asociarse a la idea de derechos
individuales y a la noción de vínculos con un “nosotros”.
Entonces, para poder
encaminar hacia el cambio es necesario que nosotros los comunicadores, como
nervio social, seamos los principales
impulsores de esta nueva cultura de igualdad (democracia) y de reconocimiento
de derechos (ciudadanía). A través de los diferentes enfoques o especialidades
que permita nuestra carrera, como por ejemplo, contribuir con el desarrollo
social a través del diseño de proyectos asistencialistas a comunidades
excluidas; contribuir en la concientización social a través de la elaboración de
mensajes persuasivos que muestran una cruda realidad y que permitan el cambio
de aptitudes; contribuir en la elaboración de campañas de sensibilización para
educar y reforzar el desarrollo; contribuir como nexo entre el gobierno y las
comunidades victimas de desamparo; contribuir en la generación de videos participativos donde
la población sea parte de la realización de los mismos y sean acreedores de los
beneficios obtenidos, permitiendo de esta manera el cambio de actitudes y
comportamientos. mi facebook
